El periódico es lamentable, a veces no sé si lo leo por aburrimiento, para decir que estoy al filo de la noticia, para sentirme con los tiempos, para abrir la boca y no cerrarla, para...no lo sé. Pero hoy hay una de esas noticias que, no entristeciéndome tanto como otras, me ha dejado tocado. Como preguntándome si merece la pena el esfuerzo.
Se trata de dos ancianos residentes en un geriátrico y de sus familias. Uno muerto y el otro confundido. Es decir, confundieron al vivo con el muerto, fue enterrado y velado por la familia del vivo, y nadie se dio cuenta. A los días, el hermano del teórico fallecido se lo encuentra, al ir a recoger sus pertenencias, desayunándose un café con leche con bollos. Le dio el consiguiente soponcio, ante la sorpresa del “hambriento resucitado” y, supongo, de cuantos habían cometido tamaño error en la residencia.
La noticia hace hincapié en la familia del neonato, en la restauración administrativa de su estado de vivito y coleando, y en su merecida pensión. Yo me pregunto más por el muerto, por su triste entierro al lado de sus queridos familiares "de otra persona", y por los suyos auténticos. Me pregunto por esta sociedad que maltrata no nacidos, niños, mujeres, hombres y ancianos, dejándolos olvidados en lugares donde se olvidan de sí mismos y donde nadie parece reconocerlos. Me pregunto por qué miramos a otra parte. Me pregunto por esa falta de humanidad generalizada, por este trato frío que se impone.
Me pregunto por nuestro triste final. En un geriátrico, abandonado, sin nombre, sin familia, sin recuerdos, sin entierro ni velatorio. Absurdamente solo. Es posible que lo merezcamos, pero sigo teniendo esperanza en que nuestros niños cambien esto.
La foto es de un blog, el reparador de sueños.

¿Se parecerían tanto?

menuda noticia pero como esta hay muchas iguales en el mundo por desgracia, a veces no se a donde llegaremos
Tú nunca acabarás solo.
La desatención a los ancianos es una vergonzante realidad de la que soy testigo como trabajadora en el sector de los servicios a la Tercera Edad. Es una situación de la que deben ocuparse, sí, los Servicios Sociales desde las gerencias territoriales correspondientes, pero EN PRIMER LUGAR, los familiares.
Si no les escuchamos siquiera... con todo lo que tienen que contar... y luego nos sorprende que ocurran cosas como la que relatas.
Si es cierto que quien siembra vientos recoge tempestades y que a cada cerdo le llega su San Martín, nos van a pintar el culo de colorao.
Saludos
Y si después nos pones dos veces la foto de la misma anciana, pues nos acabamos de confundir todos.
Un abrazo
Realmente es muy lamentable escuchar noticias de esa naturaleza, pero esa es solo una de las muchas que hay en el mundo. Recuerden todos que nosotros llegaremos a ser ancianos algun día y nadie querra que lo traten mal recuerdenlo cuando esten junto a un anciano. Ternura, amor, paciencia con nuestros abuelitos.