Nacer muerto.
Soñábamos lo mismo, pero tú estabas viva y no podías saberlo. Mi alquimia era una farsa. No, no era contigo misma, lo era conmigo. El yo que tú inventaste y que yo te mentí al hacerlo vivo. Hasta mi ternura lo era, la copié de ti, sin que te dieras cuenta.
Sí, te he dejado un reguero de cadáveres en cada uno de mis escritos. Lo sospechabas desde un principio. ¿Me conoces? Te conozco, soy el asesino de tus sueños. El que mató aquel ideal que tú fabricaste, sonsacando una verdad entre tantas mentiras, porque cada una iba envuelta de mi no ser, y por dentro sólo tú las veías.
No puedo perdonarme lo que te hice. Pienso en tu soledad, en la de aquellos días, y me siento solo. Te veo en cada esquina, un fantasma al que no me atrevo a mirar a la cara, y cada día. Y, sin embargo, desde mi cobardía te busco, sin mirarte, sin un motivo. No puedo ofrecerte nada y tú no quieres nada mío.
Nací muerto, de ahí tu nombre. Los muertos no se perdonan, y sólo lloran los vivos. Déjame decírtelo. No pude amarte, ni puedo, y siempre te he querido. No me pidas que te lo explique, por más que intento olvidarte no lo consigo.
Ya no me quedan mentiras, sólo “mentirte” a mí mismo. Ese es mi eterno castigo. Yo, como soy, no poder cambiarme, todo lo que he perdido. Seguir recordándote y no quererte conmigo. No haberte querido.
Te veo cada día, y viéndote, sin poder mirarte, me pregunto qué pasará cuando muera.
Perdóname, si puedes hacerlo. Y vete lejos, no vuelvas. Soy el asesino de tus sueños, y me maldigo por lo que te he hecho.
Ya sé que me olvidaste, eso dices, pero yo te olvido. Mientras sigo vivo, viviendo, y tú sigues sola, sin merecerlo. Algo dentro de mí va contigo. Irá siempre contigo, sin saberlo. Tú no puedes saberlo.
Ya te lo he dicho.

rollero dijo
el tiempo aunque no lo cure, si te lo calmará.
no hay que pensar en lo que pudo ser y no fue, sino se puede cambiar para que volver a pensarlo, aprende y piensa en el futuro.
animo
5 Diciembre 2005 | 12:00 PM